La inflación en la eurozona ha subido por quinto mes consecutivo, situándose en el 2,5 % en enero de 2025, según datos de la Oficina Europea de Estadística. Este aumento se debe, en gran parte, al encarecimiento del precio del gas por la interrupción del suministro ruso a través de Ucrania. La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados, la energía y el combustible, se mantiene en el 2,7 %.
Ante este panorama, el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido reducir los tipos de interés por cuarta vez consecutiva, situándolos en el 2,75 %. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, confía en que la inflación alcance el objetivo del 2 % a lo largo de este año. Sin embargo, varios factores podrían influir en la evolución de los precios.
Las tensiones comerciales internacionales, principalmente por las políticas arancelarias del Gobierno de Donald Trump, añaden incertidumbre al panorama. Aunque se han eliminado algunas políticas arancelarias agresivas contra México y Canadá, los aranceles a China siguen vigentes. Analistas del BCE y la Comisión Europea estudian cómo esta guerra comercial podría afectar a la economía de la zona euro.
Además, las fluctuaciones en el mercado de divisas, y en especial una posible devaluación del euro frente al dólar, podrían encarecer las importaciones y ejercer más presión sobre los precios. A pesar de estos desafíos, el BCE mantiene la esperanza de que la reducción de los tipos de interés favorezca la recuperación económica y sitúe la inflación en el 2 %.
Publicado por Clara Estela
Consultora de comunicación y marketing. Ha trabajado para varias empresas financieras de Alemania y Oriente Medio (social trading, préstamos, pagos y banca). Sus temas favoritos: ahorro, inversión inmobiliaria y tributación internacional.