La situación económica de Estados Unidos ha hecho que la Fed decida no bajar los tipos de interés. Aunque algunos indicadores económicos se mantienen estables, como el empleo, la inflación está por encima de los niveles deseados. De hecho, en febrero fue del 2,8 %, ocho puntos más del objetivo. Así, los precios presionan la economía, a pesar de la fuerte demanda interna.
La guerra comercial con China por las políticas arancelarias de la administración Trump también genera incertidumbre. Estos aranceles afectan a las relaciones internacionales y suben los precios de los productos. Ante este escenario, la Fed debe actuar con cautela para evitar agravar los problemas económicos internos.
Un aspecto importante es la preocupación por una posible inflación descontrolada. Los recientes aumentos de los precios de los productos básicos y los servicios han generado un debate interno sobre la conveniencia de seguir con las políticas de relajación monetaria. En este sentido, miembros de la Reserva Federal advierten que recortar los tipos de interés demasiado rápido podría reavivar la inflación, y esto llevaría a la Fed a adoptar medidas más agresivas en el futuro.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, ha declarado que se tomará el tiempo necesario para hacer ajustes en la política monetaria y evitar los errores del pasado. O en otras palabras, no caer en políticas agresivas que dañen la recuperación de la economía.
Aunque se esperaban tres recortes de tipos en 2025, con las condiciones económicas actuales las expectativas han bajado a uno o dos recortes.
Publicado por Clara Estela
Consultora de comunicación y marketing. Ha trabajado para varias empresas financieras de Alemania y Oriente Medio (social trading, préstamos, pagos y banca). Sus temas favoritos: ahorro, inversión inmobiliaria y tributación internacional.